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16 de agosto de 2025 | 12:02

Los desafíos invisibles del nomadismo: Lo que nunca verás en Instagram

  Atención: esta noticia fue publicada hace más de 8 meses
Claudia Wool, artista textil y periodista. Vive viajando por el mundo con su familia en una casa rodante.
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Por Claudia Wool*

En nuestra serie viajera en YouTube, compartimos destinos fantásticos: playas griegas, mercados balcánicos, acantilados irlandeses, praderas escocesas, arquitectura romana, etc. Pero detrás de cada imagen hay una realidad que rara vez mostramos: trámites burocráticos, días de lluvia encerrados en 14m², y la búsqueda interminable de agua para ducharnos. Si alguna vez soñaste con vivir sobre ruedas, prepárate: esto es lo que Instagram no te cuenta. 

Todo comenzó con un sueño simple: comprar nuestra casa rodante en España y partir a recorrer el mundo. Lo que no sabíamos era que la burocracia europea tenía otros planes... y que nuestro primer verdadero viaje sería a través de un laberinto de trámites.
 

La burocracia: comprar un motorhome en España.

Inocentemente creíamos que para comprar un vehículo en España únicamente necesitábamos el dinero. Pero pronto nos dimos cuenta de lo equivocados que estábamos.

A pesar de que comprar una casa rodante (autocaravana o motorhome) en España siendo extranjero no comunitario (cuando tu país de origen no es miembro de la comunidad europea) es posible, se requiere de mucha paciencia, organización y seguir varios pasos clave. Dado que el pasaporte chileno permite una estadía de turismo máxima de 90 días en la UE, es esencial actuar rápido.

En nuestro caso, ya teníamos más o menos claro qué tipo de vehículo era el más adecuado para nosotros, por lo que el proceso de búsqueda en las concesionarias no fue mayor a 2 semanas, lo que nos llenó de esperanzas. Sin embargo lo realmente difícil aún estaba por venir.

Para empezar, no teníamos idea de que no podíamos comprar un vehículo nuevo pues para pagar el impuesto y obtener una patente se necesita estar domiciliado en alguna provincia de España. Afortunadamente el vehículo que nos gustó era del año 2020, así es que ahí nos ahorramos un gran problema. Por supuesto que ningún concesionario nos advirtió sobre esto. Nos enteramos posteriormente por casualidad. En resumen, los pasos para comprar un vehículo en España siendo chileno:

  1. Obtener el NIE (número de identificación extranjero): Solicítalo en la Policía Nacional presentando documentos del vehículo y justificando la compra.
  2. Empadronamiento: Necesitarás una dirección en España, ya sea mediante una carta de invitación, contrato de arriendo o reserva extendida (mínimo 6 meses y 1 día).
  3. Compra del vehículo: Prefiere concesionarios antes que particulares para obtener una factura válida.
  4. Cambio de titularidad: Realiza el trámite en la DGT dentro de los 30 días posteriores a la compra. Necesitarás estar empadronado pues te pedirán tu dirección.
  5. Asegurar la autocaravana: Regulariza la póliza a tu nombre y obtén la tarjeta CIS para circular por Europa.

Aunque el proceso es burocrático, con planificación y perseverancia podrás lograrlo. Si estás considerando esta aventura, hace un tiempo escribí un artículo detallado en mi blog [lee el artículo completo aquí]. ¡Vale la pena el esfuerzo! 

De los trámites kafkianos pasamos a otro enemigo invisible: el clima, que nos enseñó que en esta vida el verdadero jefe es la naturaleza.
 

El mito de la libertad: cuando el clima y la logística deciden por ti

La primera noche que pasamos en Bosnia, los -3 C amenazaban con congelar nuestro sistema de agua. Despertamos a mitad de la noche con el sonido de la bomba de agua cuyo sistema de seguridad vaciaba nuestro estanque evitando que se congelara y rompiera. Perdimos más de la mitad de nuestra reserva. Aunque de haberse roto habría sido una verdadera pesadilla. Rápidamente tuvimos que salir a buscar alguna gasolinera que nos permitiera rellenar nuestro estanque para ducharnos y cocinar.

En cuanto a la electricidad, obtenemos energía a través de paneles solares instalados en el techo de nuestra casa con ruedas y una batería de litio para almacenarla. Esto significa 2 cosas: que no pagamos una cuenta de luz y que dependemos de la generosidad del sol. Por eso los días nublados son nuestros peores enemigos y siempre buscamos estacionarnos a cielo descubierto de lleno bajo el sol. Aunque esto también tiene un lado B: Los días de mucho calor, estacionarse bajo el sol y cocinar dentro de nuestro motorhome es una verdadera tortura.

Usamos gas para nuestra cocina, el termo del agua y el refrigerador cuando estamos detenidos. Pero no usamos gas licuado, sino GLP (en inglés LPG). Normalmente este gas se carga en cualquier estación de servicio, pero no es así en todas partes. En Irlanda por ejemplo, las estaciones de carga de GLP no se encontraban en las gasolineras sino en establecimientos comerciales como, por ejemplo, ferreterías. Afortunadamente unos viajeros más experimentados nos advirtieron antes de que pagáramos el noviciado.

Cuando no solemos salir de vacaciones en vehículo, imaginamos que llegar a una gasolinera extranjera no debe ser muy diferente a lo que ya conocemos en Chile. Pero déjame advertirte que no siempre es así. Cuando llegamos a Grecia, por la frontera norte desde Albania, algo que nos llamó mucho la atención fue el octanaje de los combustibles. 

El primer lugar que visitamos fue Meteora, la ciudad de los monasterios colgantes. Allí no existía el combustible de 93 ni de 97. Lo que había era 95, 98 y 100. Menos mal que nuestro vehículo se alimenta con diésel y AdBlue.

Como comenté en las columnas anteriores, mi hijo estudia en un colegio chileno online, por lo que, evidentemente, necesita tener una conexión de internet estable. Durante los 2 primeros años del viaje comprábamos una tarjeta SIM local cada vez que ingresábamos a un nuevo país. Pero cada lugar tenía precios y restricciones de sus planes prepago muy diferentes, por lo que comenzamos a buscar una alternativa más eficiente. Hace poco tiempo compramos una antena de internet satelital Starlink (también se vende en Chile) y contratamos el plan itinerante. La fijamos al techo y funciona increíblemente bien, salvo cuando algo la obstaculiza. 

Por ejemplo, un día nuestro hijo estaba en clases mientras íbamos en ruta. Cuando al ingresar a una gasolinera escuchamos “Oh no! Se desconectó la clase” Claro, el techo de la estación bloqueaba la conexión satelital. 

Pero si hay algo que prueba los límites humanos, no es la burocracia ni el clima, sino compartir 14m², 24/7, con un adolescente en pleno desarrollo. 

Espacios limitados: cuando la privacidad se vuelve un lujo.

Mi hijo desarrolló un superpoder en el viaje: dormir (o estudiar) en medio del caos. Una noche en Bosnia, un derrumbe de enormes rocas cayó a pocos metros de nosotros. Mientras mi marido salía a las 3 de la mañana a alertar a los conductores con un chaleco reflectante, mi hijo roncaba plácidamente. Al día siguiente no daba crédito a lo que le contábamos. Bueno, nosotros también nos hemos acostumbrado a dormir mecidos por el viento o con el ruido de la carretera de fondo.

Pero no todas las noches son así. La noche que llegamos muy tarde a estacionar frente a la Bishop’s Gate de la reserva natural The National Trust en Irlanda del Norte, dormimos demasiado bien en medio de una oscuridad sospechosamente silenciosa. Al abrir las cortinas por la mañana, nos dimos cuenta que habíamos estacionado en un cementerio, cuyo nombre era “Mysterious old cemetery”.

En cuanto a los espacios, el mueble más popular de nuestra casa es la mesa de 0,80 x 0,80 mts plegable ubicada detrás de los asientos del conductor y acompañante.  Al comienzo nos turnábamos para usarla (salvo mientras comíamos juntos), sin embargo con el tiempo nos acostumbramos a compartirla. Así podemos estar los 3 sentados alrededor de ella, cada uno haciendo lo suyo y ocupando una pequeña superficie. Los audífonos con cancelación de ruido son un invento maravilloso. 

Vivir en una casa rodante no significa que cada uno no tenga privacidad. al menos el modelo de nuestro motorhome tiene una puerta (una de madera con cerradura) que aísla nuestra habitación del resto del espacio. El baño y la cama de nuestro hijo también tiene su propio espacio separado. Y aunque respetamos los espacios de cada quien, igualmente el otro día me llegó un golpe en la cara por ir a buscar algo a la sala mientras mi hijo jugaba en línea con sus lentes de realidad virtual. Por supuesto no se dio cuenta. Se disculpó y me dio muchos besos (otro de sus superpoderes). 

Algunas lecciones aprendidas

Estos desafíos nos enseñaron que el nomadismo no es sólo viajar, sino resolver problemas con ingenio. Donde otros ven limitaciones, nosotros ahora vemos oportunidades. En esta etapa de nuestras vidas hemos intentado desembarazarnos de estructuras y prejuicios. Nuestro plan es no tener plan. Si bien planteamos una ruta inicial, nunca sabemos a ciencia cierta qué ocurrirá durante las próximas horas, por lo que nos mantenemos abiertos a lo que se nos vaya presentando.

Esta vida no es para todos, y eso está bien. Pero si hay algo que quiero destacar es que el nomadismo no es una 'escapada' de la realidad, sino una forma distinta de vivirla. No estamos de paseo ni de vacaciones: esta es nuestra vida. Así fue como elegimos disfrutarla. Vivirla y no sobrevivirla.

¿Qué desafíos creen que serían los más difíciles para ustedes? ¿Extrañarían el espacio físico o la rutina? Los leo en los comentarios de nuestro canal de YouTube @diarioviajero2.0

 

PD: Para quienes preguntaron si tejo con lana de Magallanes: sí, llevo varios ovillos de lana de ovejas merino y corriedale teñidas a mano. Una vez le regalé una pequeña madeja de merino teñido con frutos de calafate a una tejedora alemana en Serbia. Ella quedó tan agradecida que al día siguiente nos llevó unas rebanadas de un queque exquisito preparado por ella. Creo que fue un pequeño acto de diplomacia textil."
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* Claudia Wool es artista textil, periodista y viajera. En esta columna desentraña las sombras y luces de vivir en movimiento. Síguela en su canal de YouTube @diarioviajero2.0

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