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7 de abril de 2026 | 09:37

El currículum del alma: por qué necesitamos actualizar quiénes somos

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Claudia Wool en el taller La Madriguera (Barcelona), acompañada por "Chile", la mascota de Paula Bonet. Un espacio de silencio, estudio y mucho trabajo para actualizar la mirada propia.
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Por Claudia Wool

Este año cumplí uno de mis sueños y me mudé durante 15 días a La Madriguera, el taller de la pintora y escritora española Paula Bonet, para hacer una residencia artística en Barcelona. Buscaba una experiencia inmersiva, profunda, desafiante y significativa que me ayudara a deshacerme de cierto bloqueo creativo. Y lo conseguí con creces. Además de hacerme de nuevas amigas artistas.

Pero en ese inspirador refugio de óleos y grabados, me encontré con algo que no buscaba: la certeza de que la historia que me contaba sobre mí misma estaba desactualizada. Me di cuenta de que seguía usando definiciones de la Claudia de hace cinco o diez años, ignorando que los kilómetros y los hilos ya habían tejido una versión distinta de mí.

Un rincón del sur de Chile en el Mediterráneo: mis primeros grabados del Monte Sarmiento sobre algodón teñido previamente con tintes naturales, creados durante mi residencia en el taller La Madriguera, en Barcelona.

El currículum del alma

Solemos actualizar nuestro currículum solo cuando buscamos trabajo. Revisamos fechas, sumamos cursos y pulimos logros para convencer a otros de nuestro valor profesional. Pero, ¿cuándo fue la última vez que actualizamos la historia que nos contamos a nosotros mismos sobre quiénes somos?

A eso me refiero con la narrativa personal: es ese guión interno que define nuestras capacidades, miedos y deseos. El problema es que muchas veces nos quedamos habitando una versión de nosotros mismos que ya no existe. Seguimos repitiéndonos 'soy miedosa' o 'no sirvo para esto', basándonos en experiencias de hace diez años, sin darnos cuenta de que la vida ya nos dio herramientas nuevas. Si no actualizamos ese relato, terminamos viviendo en una casa que nos queda chica, tratando de encajar en una identidad que ya no nos representa.

Una de las primeras cosas que me enseñaron en la universidad fue que la comunicación crea realidades. Y esta comunicación es aplicable a todos los ámbitos de la vida, incluso al diálogo interno que sostenemos con nosotros mismos.

Identificar esto no es un ejercicio común. Vivimos en una inercia que no da tregua; estamos tan ocupados "siendo" que nos olvidamos de "mirarnos". Todos cambiamos, y aceptarlo es un acto de honestidad necesario. Cuando me casé hace 25 años, mi marido y yo éramos personas distintas a las versiones que somos en la actualidad. Lo veo con claridad en mis dos hijos, uno de 21 y otro de 15: la mamá que crió al mayor fue una mujer diferente de la que hoy acompaña al menor (en qué radica esa diferencia es tema para otra columna)

Lo importante es entender que no hay nada malo en ello. Es natural, es inevitable y es parte de nuestra esencia humana. No se trata de culparnos por lo que no sabíamos antes, sino de abrazar el camino recorrido. Si no hacemos el ejercicio consciente de autonarrarnos, corremos el riesgo de vivir alineados con un propósito o una identidad que ya no nos pertenece.

La invitación al espejo

Lo que descubrí en ese taller en Barcelona no es un privilegio de artistas; es una herramienta de supervivencia emocional para estar centrados y validados desde dentro. Por eso, hoy quiero plantearles a ustedes, lectores, un ejercicio que va más allá de la rutina:
• ¿Podrías describirte hoy sin usar tu profesión o tu rol familiar?
• ¿Cuáles son tus fortalezas reales en este 2026, no las que tenías hace una década?
• ¿Quién eres hoy, después de todo lo que te ha pasado (lo bueno y lo no tanto)?

Mirarse asusta porque implica reconocer que ya no encajamos en la caja que nosotros mismos (o los demás) construyeron. Pero es la única forma de caminar en sintonía con nuestra versión actual. No esperen a un cambio de trabajo o a un viaje lejano para actualizar su historia. La autovalidación empieza cuando somos capaces de mirar atrás con ternura y decir: "Esa fui, pero esta es quien soy ahora".

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* Claudia Wool es artista textil y periodista chilena. Actualmente recorre el mundo en motorhome, documentando la intersección entre el arte, el oficio y el nomadismo.

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