Salud
11 de noviembre de 2025 | 20:15Dieta mediterránea: la famosa metodología alimenticia que puede disminuir la aparición de enfermedades crónicas
Atención: esta noticia fue publicada hace más de 29 días
La nutricionista Daniela González, académica de la Universidad de Santiago, explica que este sistema alimenticio ayuda a prevenir dolencias cardiovasculares, diabetes tipo 2 y obesidad, gracias a su base en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
Si usted está pensando en bajar de peso o ya está realizando acciones para lograr ese objetivo, seguramente ha escuchado hablar de la dieta mediterránea, una metodología cada vez más popular, caracterizada por el consumo abundante de vegetales, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos y aceite de oliva.
Además, considera la ingesta moderada de pescado, aves, huevos y lácteos —principalmente yogurt y queso— y baja en carnes rojas, azúcares y alimentos ultraprocesados.
Origen y contexto histórico
Diversas publicaciones señalan que el nombre de esta dieta surgió en las cocinas de los países ribereños del Mar Mediterráneo, en tiempos de la Antigua Grecia, y que comenzó a masificarse desde la década de 1950 tras el Estudio de los Siete Países, investigación del fisiólogo estadounidense Ancel Keys.
Este estudio estableció una relación directa entre la alimentación, las enfermedades cardiovasculares y el estilo de vida en países como Estados Unidos, Italia, Grecia, Japón y la exYugoslavia.
Beneficios comprobados
La nutricionista Daniela González, académica de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Santiago (Usach), explica que “existe mucha evidencia que demuestra que esta metodología sirve para la reducción de enfermedades crónicas. Su práctica disminuye el riesgo de dolencias cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad, síndrome metabólico, algunos tipos de cáncer y deterioro cognitivo”.
La especialista agrega que la dieta mediterránea tiene efectos antioxidantes y antiinflamatorios, al mejorar el perfil lipídico, regular la glucosa, proteger los vasos sanguíneos y favorecer la microbiota intestinal.
“Podemos decir que esto va más allá de un patrón de alimentación. Es un estilo de vida que combina alimentos saludables, prácticas culinarias tradicionales y valores culturales”, sostuvo González.
¿El vino está permitido?
Aunque muchas dietas excluyen el alcohol, la mediterránea permite el consumo moderado de vino, especialmente tinto y solo durante las comidas. “Por lo general se habla de dos copas en el caso de los hombres y de una en lo que respecta a las mujeres, siempre en compañía de alimentos y evitando la ingesta excesiva”, precisó la especialista.
No obstante, el vino es la única bebida alcohólica asociada a este sistema. La cerveza y otros licores no son recomendados. González advierte que, pese a los estudios que vinculan el vino con beneficios cardiovasculares, el consumo de alcohol, incluso en bajas cantidades, puede aumentar el riesgo de algunos cánceres y otros problemas de salud.
“Lo importante es la moderación y no los consumos compulsivos. Perfectamente se puede llevar una dieta mediterránea sin vino”, concluyó.
