Salud
6 de enero de 2026 | 12:20

Verano y piel al límite: los problemas que más aumentan con el sol

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Manchas, deshidratación y fotoenvejecimiento se intensifican durante los meses de mayor radiación UV, advierte Cristóbal Carrasco, médico cirujano de Clínica Terré.

Entre septiembre y marzo, la radiación ultravioleta en Chile alcanza niveles muy altos e incluso extremos, lo que convierte al verano en una de las épocas de mayor agresión para la piel. La exposición solar sostenida durante este período acelera el envejecimiento cutáneo y agrava diversas alteraciones estéticas y funcionales que pueden volverse persistentes sin una prevención adecuada.

Durante la temporada estival, los problemas que más aumentan en la consulta médica son las hiperpigmentaciones o manchas cutáneas, la deshidratación, el deterioro de la barrera cutánea y el fotoenvejecimiento acelerado. Todos estos cuadros tienen como factor común la exposición solar sin protección, incluso en situaciones que muchas personas consideran moderadas.

“La mayoría de los pacientes subestima el impacto del sol diario. No es necesario quemarse en la playa para generar daño. La exposición cotidiana sin protección es suficiente para provocar manchas, envejecimiento prematuro e inflamación crónica de la piel”, explica el Cristóbal Carrasco, médico cirujano de Clínica Terré.

La piel se vuelve especialmente vulnerable en verano por la combinación de radiación UVB, que produce daño directo en el ADN, y radiación UVA, responsable del estrés oxidativo profundo y de la degradación del colágeno y la elastina. A esto se suma el calor ambiental, que provoca vasodilatación e inflamación sostenida, además de factores como la sudoración, el contacto con cloro o sal y la deshidratación sistémica, los que alteran la barrera cutánea y disminuyen la capacidad natural de reparación de la piel.

En el caso de las manchas, el especialista señala que el factor determinante es siempre la exposición solar sin una protección adecuada, independiente de la época del año o de la presencia de nubosidad. “El sol es el principal gatillante de prácticamente todas las hiperpigmentaciones. Incluso cuando hay un componente hormonal o inflamatorio, sin radiación solar la mancha no se desarrolla ni se intensifica”, afirma.

Respecto a la prevención, Carrasco enfatiza el uso diario y constante de fotoprotector FPS 50 o superior y de amplio espectro, con reaplicación cada dos horas debido a la disminución progresiva de su efectividad. Además, recomienda el uso de antioxidantes tópicos por la mañana, como vitamina C, vitamina E o ácido ferúlico, junto con medidas físicas como sombrero, ropa con filtro UV y búsqueda de sombra.

El médico advierte que persisten mitos frecuentes, como creer que no es necesario usar protector solar en días nublados, que el maquillaje con FPS es suficiente o que la protección solo es relevante en la playa.

Para quienes ya presentan manchas, la indicación principal es una fotoprotección estricta. “Si un paciente no puede reaplicar su protector cada dos horas, lo más prudente es evitar la exposición solar y suspender tratamientos despigmentantes, incluso los domiciliarios, porque la inflamación sin protección adecuada aumenta el riesgo de empeorar las manchas”, señala el especialista, aclarando que esta recomendación rige durante todo el año.

Entre las señales que indican que la piel está llegando a su límite se encuentran el ardor o picazón persistente, la sensación de tirantez pese a una buena hidratación, el enrojecimiento frecuente, la aparición rápida de manchas o una textura áspera. Estos signos reflejan un estado de inflamación subclínica crónica que precede al fotoenvejecimiento acelerado.

Para mantener una adecuada hidratación cutánea en verano, el especialista destaca activos como ácido hialurónico, ceramidas, glicerina, pantenol y niacinamida. En cuanto al protector solar de uso diario, este debe ser FPS 50+, de amplio espectro, con alta protección UVA (PA ++++), una textura adecuada al tipo de piel y, en algunos casos, resistencia al sudor, siempre aplicado en cantidad suficiente.

Además del fotoprotector, se recomienda evitar la exposición solar entre las 10:00 y las 16:00 horas, mantener una hidratación adecuada, llevar una dieta rica en frutas y verduras y considerar antioxidantes orales bajo indicación profesional. Con una correcta fotoprotección y hábitos adecuados, es posible realizar procedimientos estéticos durante el verano de forma segura y abordar tratamientos destinados a reparar el daño solar acumulado cuando están correctamente indicados.

En síntesis, el especialista resume tres pilares fundamentales para el cuidado de la piel en verano: fotoprotección de amplio espectro todos los días con reaplicación cada dos horas, hidratación adecuada con apoyo antioxidante y evitar la exposición solar en horarios críticos. Una rutina simple de mañana y noche enfocada en limpieza, hidratación, antioxidantes y reparación cutánea permite preservar la salud de la piel durante los meses de mayor radiación.

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